Estaba yo en la puerta del instituto cuando un hombre muy elegante se dirigió a mí, prometo que me negué a tomarlas muchas veces, pero el elegante hombre y su sincera sonrisa me convencieron de que si no las tomaba no sería lo suficientemente hombre.
¿Sabes papá? Cuando uno comienza en este mundo encuentra todo ridículo y muy divertido, pero créeme papa la vida de un drogadicto es muy dura. Yo sé que es muy tarde para mí, pero tengo un último encargo para hacerte:
Habla con todos los jóvenes que conozcas y diles que si empiezan en las drogas se darán cuenta de lo hombres que eran antes de probarlas porque después solo serán mierda que se gasta todo su dinero en volverse mas mierda y al igual que yo podrán conocer a su asesino.Por favor haz eso, papá, antes de que sea demasiado tarde para ellos también.
Perdóname, papá; ya sufrí demasiado. Perdóname por hacerte sufrir también con mis locuras.
Adiós, querido papá
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